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¿Quien espera a quién?

Llega el tiempo de la espera y la esperanza, de las búsquedas y los silencios. El tiempo de mirar alrededor y descubrir que Dios sigue viniendo. Siempre. Por caminos insospechados. A nuestras vidas. Ahora.

NOSOTROS A DIOS
Sí, señor, te esperamos. Con esperanza, con impaciencia, con inquietud e ilusión. Porque seguimos necesitando adivinar en qué rincones te escondes, cuándo te cruzas con nosotros, en qué palabras nos hablas con ternura o con urgencia. Te esperamos porque a veces la vida se nos viene encima, y vivimos acelerados, agobiados, inseguros o sordos. Anhelamos que te hagas más presente, que tu evangelio sea, al fin, buena noticia para tantos…Soñamos que te hagas, una vez más, amigo, maestro, señor en nuestras vidas. Te esperamos porque tantas veces te intuimos y otras tantas te nos escapas. Enséñanos a no desesperar, a preguntar dónde estás, a seguirte buscando, siempre.

DIOS A NOSOTROS
Pero tú también nos esperas, y nos llamas. En ocasiones es más difícil darse cuenta de esto. Que tú no fuerzas ni te impones, pero cuentas conmigo. No me arrebatas ni me exiges que viva a tu ritmo, pero sabes que mi corazón latirá de verdad si se acompasa a tu manera de amar. Esperas que me atreva a dar pasos. Que me arriesgue a apostar por ti y por mi prójimo. No te cansas de mis plantones ni mis rodeos, de mis reservas ni mis dudas. No desesperas, pese a mis traiciones. Confías en mí más que yo mismo. Quiero ponerme en marcha, otra vez… Sólo enséñame a dónde.

Sé un buscador incansable, pero no olvides que tambien hay quienes te han estado esperando. Y ésta puede ser la oportunidad para tu encuentro.
Del 20 al 25 de Julio, se realizará un voluntariado en Casacoto (Junín), mediante el cual se continuará con la implementación de la biblioteca y ludoteca que se inició hace un par de años. Además, se trabajará con los niños de la escuela y los pobladores del lugar. El costo: S/. 100 (incluye pasajes y alimentación).
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LOS OTROS


No son fantasmas de una película, ni sombras, ni enigmas. Los otros no son rivales, ni amenazas, ni problemas. Son la vida que pasa por mi vida. Son vínculos que dan sentido a cuanto hago. Si me detengo – ahora – por un instante, descubriré que son muchos los rostros que guardo. Son los “otros”.


Hace tiempo que vengo sintiendo que, cada vez más, el horizonte de las gentes de nuestro tiempo se estrecha hacia un “yo” demasiado endeble. ¿Cómo romper las burbujas, las barreras, las estrecheces, hacia un nosotros lo más amplio posible?.


1. A AMAR SE APRENDE


Dulce María Loynaz“Más vale ración de verduras con amor que carne de vacuno con odio” (Prov. 15, 17).


POEMA SIN NOMBRE
He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina.He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre.Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.Dentro de ti no ha de faltarme blandura de limo para mi corriente, perfil de viento para mis olas, ceñidura y reposo para mi acero. Dentro de ti está todo; fuera de ti no hay nada.Todo lo que eres tú está en su puesto; todo lo que no seas tú me ha de ser vano.En ti quepo, estoy hecha a tu medida; pero si fuera en mí donde algo falta, me crezco... Si fuera en mí donde algo sobra, lo corto. Dulce María Loynaz.


A veces me digo que no sé si amo. Dudo cuando me digo que amar es mucho más que valorar lo que alguien me aporta. Va mucho más allá de estar bien con alguien (y, desde luego, mucho más allá de estar bien “yo”). Pero luego me digo que no hay (no aquí), amor perfecto, que querer es un camino, un horizonte, una meta, y algo que se aprende y cambia tantas veces…


Es el amor perfecto y paciente y apasionado, pero también la búsqueda cotidiana de comprensión. Es la emoción sublime, y al mismo tiempo el montón de sentimientos cotidianos más indefinibles. Es la alegría y también la rutina; la pasión y la tranquilidad. La risa y la bronca. La disculpa y la comprensión. Aprender a amoldarse un poquito (o mucho) a otros.


2. PENSAR EN DOS O MÁS


LOS PUENTES


Yo vi un puente cordial tenderse generosode una roca erizada a otra erizada roca,sobre un abismo negro,profundo y misteriosoque se abría en la tierracomo una inmensa roca.Yo vi otro puente bueno unir las dos orillas de un río turbio y hondo,cuyas aguas cambiantesarrastraban con furia las frágiles barquillasque chocaban rompiéndose en las rocas distantes.Yo vi también tendido otro elevado puenteque casi se ocultaba entre nubes hurañas…¡Y su dorso armonioso unía triunfalmente,en un glorioso gesto,dos cumbres de montañas!...Puentes, puentes cordiales… Vuestra curva atrevidaune rocas, montañas, riberas sin temor…¡Y que aun sobre el abismo tan hondo de la vida,para todas las almasno haya un puente de amor…! Dulce María.


“Quien desprecia a su prójimo peca, dichoso el que se apiada de los pobres” (Prov 14, 21)


Desterrar (a ratos) el yo quiero, yo busco, me gusta, me llena… y conjugar más a menudo el sentimos, necesitas, esperas, ¿quieres?


Intentar ponerme en el lugar de quien tengo cerca –en la piel de mi madre, en los problemas de mi hermano, en las dudas de mi pareja, en la tristeza de quien pide a la puerta de mi iglesia, en la incertidumbre de ese compañero de trabajo, en la soledad de quien está malhumorado, en la mirada perdida de aquel niño, en los gestos de angustia de esa madre, en esa sonrisa esforzada…
Tratar de comprender inquietudes y anhelos que no son los míos, luchas en las que no participo. Tender puentes, para ir tejiendo una maraña de relaciones en la que los límites entre tú y yo, nosotros y ustedes, lo mío y lo de todos, cada vez queden más difuminados. (Anexo: los puentes).


Dedico un tiempo a pensar en esos otros de mi vida, en sus preocupaciones, en su oración, en sus miedos, en sus problemas… En los otros cercanos. En otros un poco más lejanos
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LOS OTROS


No son fantasmas de una película, ni sombras, ni enigmas. Los otros no son rivales, ni amenazas, ni problemas. Son la vida que pasa por mi vida. Son vínculos que dan sentido a cuanto hago. Si me detengo – ahora – por un instante, descubriré que son muchos los rostros que guardo. Son los “otros”.

Hace tiempo que vengo sintiendo que, cada vez más, el horizonte de las gentes de nuestro tiempo se estrecha hacia un “yo” demasiado endeble. ¿Cómo romper las burbujas, las barreras, las estrecheces, hacia un nosotros lo más amplio posible?.

1. A AMAR SE APRENDE

Dulce María Loynaz“Más vale ración de verduras con amor que carne de vacuno con odio” (Prov. 15, 17).

POEMA SIN NOMBRE

He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina.He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre.Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.Dentro de ti no ha de faltarme blandura de limo para mi corriente, perfil de viento para mis olas, ceñidura y reposo para mi acero. Dentro de ti está todo; fuera de ti no hay nada.Todo lo que eres tú está en su puesto; todo lo que no seas tú me ha de ser vano.En ti quepo, estoy hecha a tu medida; pero si fuera en mí donde algo falta, me crezco... Si fuera en mí donde algo sobra, lo corto. Dulce María Loynaz.

A veces me digo que no sé si amo. Dudo cuando me digo que amar es mucho más que valorar lo que alguien me aporta. Va mucho más allá de estar bien con alguien (y, desde luego, mucho más allá de estar bien “yo”). Pero luego me digo que no hay (no aquí), amor perfecto, que querer es un camino, un horizonte, una meta, y algo que se aprende y cambia tantas veces…

Es el amor perfecto y paciente y apasionado, pero también la búsqueda cotidiana de comprensión. Es la emoción sublime, y al mismo tiempo el montón de sentimientos cotidianos más indefinibles. Es la alegría y también la rutina; la pasión y la tranquilidad. La risa y la bronca. La disculpa y la comprensión. Aprender a amoldarse un poquito (o mucho) a otros.

2. PENSAR EN DOS O MÁS

LOS PUENTES

Yo vi un puente cordial tenderse generosode una roca erizada a otra erizada roca,sobre un abismo negro,profundo y misteriosoque se abría en la tierracomo una inmensa roca.Yo vi otro puente bueno unir las dos orillas de un río turbio y hondo,cuyas aguas cambiantesarrastraban con furia las frágiles barquillasque chocaban rompiéndose en las rocas distantes.

Yo vi también tendido otro elevado puenteque casi se ocultaba entre nubes hurañas…¡Y su dorso armonioso unía triunfalmente,en un glorioso gesto,dos cumbres de montañas!...Puentes, puentes cordiales… Vuestra curva atrevidaune rocas, montañas, riberas sin temor…¡Y que aun sobre el abismo tan hondo de la vida,para todas las almasno haya un puente de amor…! Dulce María.

“Quien desprecia a su prójimo peca, dichoso el que se apiada de los pobres” (Prov 14, 21).

Desterrar (a ratos) el yo quiero, yo busco, me gusta, me llena… y conjugar más a menudo el sentimos, necesitas, esperas, ¿quieres?

Intentar ponerme en el lugar de quien tengo cerca –en la piel de mi madre, en los problemas de mi hermano, en las dudas de mi pareja, en la tristeza de quien pide a la puerta de mi iglesia, en la incertidumbre de ese compañero de trabajo, en la soledad de quien está malhumorado, en la mirada perdida de aquel niño, en los gestos de angustia de esa madre, en esa sonrisa esforzada…

Tratar de comprender inquietudes y anhelos que no son los míos, luchas en las que no participo. Tender puentes, para ir tejiendo una maraña de relaciones en la que los límites entre tú y yo, nosotros y ustedes, lo mío y lo de todos, cada vez queden más difuminados. (Anexo: los puentes).

Dedico un tiempo a pensar en esos otros de mi vida, en sus preocupaciones, en su oración, en sus miedos, en sus problemas… En los otros cercanos. En otros un poco más lejanos.
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Coloquios Internos

EL MUNDO CUANDO CONVERSAS

Admiro a la gente que tiene capacidad para conversar. No a los charlatanes, de verborrea incesante pero a veces vacía. Tampoco a quienes se escuchan a sí mismos, y entienden que el otro es únicamente público. Admiro a esos otros que son capaces de escuchar para compartir historias, bucear en sus vidas, comunicarse desde la alegría y el dolor, desde la palabra y la mirada… no necesariamente con conversaciones trascendentes o profundísimas. A veces es el comentario de la última noticia, la narración sencilla de lo ocurrido en la jornada o la pregunta sincera por el otro. Y es que cuando conversas de verdad, cuando compartes un poquito de ti y del otro, parece que el mundo es más cálido.

1. LA PREGUNTA EN LOS LABIOS

«Jesús se volvió, y al ver que lo seguían, les dice: “¿Qué buscáis?” (Jn 1, 38)

Si me descuido pierdo la curiosidad, la inquietud, la atención. La prisa puede matar la capacidad de contemplar, y de compartir. Y entonces dejas de preguntarle a la realidad qué esconde tras su fachada habitual. Preguntar al semblante turbado, “¿qué ocurre?”. O a la risa contenida “¿qué tienes hoy…?” Sí, vivo a veces demasiado rápido. De un lado a otro, de casa al trabajo, de una tarea a la siguiente… Y me falta la ocasión para hablar un rato con mis gentes, sin temer que el teléfono interrumpa, que el reloj me recuerde que tengo que arrancarme o que las tareas pendientes me llamen.



DOS PALABRAS



Esta noche al oído mehas dicho dos palabrascomunes. Dos palabras cansadasde ser dichas. Palabrasque de viejas son nuevas.Dos palabras tan dulces,que la luna que andabafiltrando entre las ramasse detuvo en mi boca.Tan dulces dos palabrasque una hormiga paseapor mi cuello y no intentomoverme para echarla.Tan dulces dos palabrasque digo sin quererlo¡Oh! que bella, la vidaTan dulces y tan mansasque aceites olorosossobre el cuerpo derraman.Tan dulces y tan bellasque nerviosos mis dedos,se mueven hacia el cieloimitando tijeras.Oh, mis dedos quisieranCortar estrellas. Alfonsina Storni
PREGUNTA: ¿Encuentro espacios para comunicarme de verdad con quienes importan en mi vida, para saber de sus preocupaciones y alegrías, para compartir la rutina, los pequeños o grandes problemas, las historias mínimas?

2. JESÚS, UN HOMBRE DE PALABRA

«Y la palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros». (Jn 1,14)

Nada serán mis palabras si no encuentran otra boca que las cante y las olvide y las devuelva a la sombra. Allí quizás amanezcan, vagas ciudades ruinosas, y a otros solos lleve el aire la nostalgia de su aroma. Nada será lo que soy si en los otros no se apoya: mi presencia en otro hombro, mi esperanza en su congoja. ¡No me dejes amarrado, demente, al ánima sola! ¡Mira que voy a mi infierno si no hay pecho que me acoja! El que pasa me sostenga, la voz pueril sea mi roca, en ellos soy, y con ellos pediré misericordia.
(Cintio Vitier)

Creo que el Dios que descubro en Jesús es un Dios que habla. Me gusta verle conversando… con los heridos en el camino, atento a su dolor; con los amigos en Betania, relajado y confiado; con el terco Pedro o el inquieto Zaqueo. Me lo imagino hablando con palabras que llegan hondo, y escuchando las historias desgranadas por hombres y mujeres necesitados de encuentro. Supongo que su escucha no es mecánica, sino personal, y su palabra es sincera. Y, en el silencio, querría conversar con Él, y aprender de Él a conversar con otros.
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